Mostrando entradas con la etiqueta Turismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Turismo. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de agosto de 2014

Menorca, ese paraíso


Generando buenos recuerdos



Despedimos Menorca desde la ventanilla del avión. Terminan 17 días en uno de los destinos más indicados para desconectar de la rutina diaria y descansar.

El inconfundible color blanco de la isla, como el de otras islas mediterráneas, contrasta con el color saludable de todos aquellos que cogemos el avión de vuelta. Menorca es tranquila en toda la extensión de la palabra. Como esgrime una de sus camisetas: "no es que conduzcamos despacio, es que tu llegas estresado".
Menorca es un plan familiar. Pero si lo quieres disfrutar a tope, vente con familia y amigos, porque no hay nada que enriquezca más el espíritu que compartir los buenos momentos. Cenar de barbacoa, aplaudir las obras de teatro que preparan los niños y que ensayan al anochecer mientras los mayores decidimos, a la fresca a qué cala ir, si del norte o del sur dependiendo de donde sople el viento (para evitar las molestas algas y las enervantes medusas). Es bucear entre rocas y peces de colores al atardecer -y más si previamente has tirado un poco de pan para atraerlos-, alquilar una barquita y calear... Sin prisa, sin grandes planes previos. Hacer una pequeña excursión cuyo premio es una playa preciosa y limpia, de aguas transparentes en la que además caben, sin problema, cuatro familias juntas... en pleno agosto.
Menorca es, además de esto y más cosas que no explico (sus fiestas, sus caballos, los paseos por Ciudadela y Mahón, el Camí de Cavalls, los talaiots, etc.) Menorca es cargar pilas, relajar el rictus, olvidar la tensión, recuperar lo mejor de la familia y reír con los amigos... La isla del viento se lleva el "tengo que" y su brisa construye recuerdos alegres.


martes, 22 de julio de 2014

Ibiza, destino del lujo y lo singular

Hace unos días, por trabajo, viajé a Ibiza. Una experiencia de 36 horas a todo trapo: Nos alojamos en al novísimo Hard Rock Hotel, asistimos a un concierto de David Guetta en una de las “mesas” de 7.000 Euros (Barra libre y dos camareros para nosotros solitos) y cenamos en el restaurante más caro del mundo. Al día siguiente, tocó descansar de tanto exceso en las hamacas vip de la playa, antes de coger el avión y volver a la vida cotidiana.


¿Qué es Ibiza? Ibiza es lo que tú quieres que sea, desde una de las islas donde encontrar un lugar para descansar, hasta el destino cuya faceta más conocida y más explotada, es la de la fiesta y la excentricidad. Y entre los dos extremos, mil matices más. La isla abrió sus puertas de par en par para recibir al verano, a los turistas, a los jóvenes y a los que van a rememorar su juventud entre las cristalinas aguas de las Pitiusas. Este año la isla blanca ofrece una experiencia más de la mano de Paco Roncero, el exclusivo, caro y totalmente diferente restaurante Sublimotion, situado en el nuevo Hard Rock Hotel de Ibiza. Como su nombre indica, una experiencia emocionante y sublime de la gastronomía.

El creador de este proyecto es Paco Roncero, Premio Chef L'Avenir (2005), Premio Nacional de Gastronomía (2006), director del dos estrellas Michelin y tres soles Repsol La terraza del Casino. Este chef madrileño es un hombre inquieto, innovador y el ideólogo de los gastrobares “Estado Puro”, y está arrancando varios proyectos en Shangai y Colombia, además de en España. Es un apasionado de la cocina y un amante de la tecnología, lo que le ha llevado a ir un paso más allá de su Taller “clandestino” situado en el Real Casino de Madrid creando la culminación de un sueño en Ibiza. Sublimotion no es un restaurante al uso, no hay carta, no hay nombres, es la interpretación del gusto y la experiencia gastronómica para crear sensaciones. Sorprende al comensal desde el diseño de sus platos de su único menú degustación que puede variar de una sesión a otra hasta la manera de presentarlos sobre una mesa inteligente y “proyectable”. Es todo un espectáculo.
 Quedamos a medianoche para atravesar el espejo y experimentar una experiencia gastronómica única en el mundo. Llegamos sentados en los Land Rover Sport, patrocinador del sueño de Paco Roncero. El famoso cocinero nos ofrece en Ibiza una atracción gastrosensorial fuera de lo común. A Sublimotion se accede por la noche, en dos turnos para doce comensales cada vez, se conozcan previamente o no.
 Para nosotros las puertas se abrieron para la segunda sesión, la de las doce de la noche. Después de una pequeña recepción donde templar los nervios ante lo que iba a suceder, entramos en una sala donde todo es blanco; inmáculo, como un papel sobre el que empezar a escribir una historia y es eso lo que vamos a hacer. Sublimotion fusiona la creatividad de los cinco sentidos: el sabor de la comida presentada en increíbles texturas, los aromas que inundan la sala a medida que el espectáculo está en marcha, procedentes de los más insospechados lugares; todo acompañado de una puesta en escena audiovisual, totalmente envolvente gracias a una pantalla de 360º.
 La experiencia comienza con un maestro de ceremonias que nos acompañará durante toda la velada presentándonos cada uno de los escenarios que nos conducirán y nos trasladaran en el tiempo y el espacio. Con él, un equipo de doce camareros montará, cuando sea necesario, cada uno de los platos de cada comensal.

Para empezar, no puede faltar una pequeña degustación de aceite, sello del cocinero y su vasto conocimiento sobre este oro derivado de la aceituna que, junto con un snack y un cóctel, abre una sesión de más de quince platos que incluyen los mejores ingredientes: carne, marisco, caviar, fruta de la pasión, hortalizas…
Enmarcados en diferentes escenarios el comensal viajará a New York, al Polo Norte, al fondo del mar, a una playa paradisíaca, al centro de la tierra o a la vieja Venecia. Será en estos escenarios donde sus platos se mimetizarán con el entorno y así probará su famosa paella de aceite de oliva creada grano a grano, o una aromática rosa de interior comestible, en el campo, podrá degustar productos de la huerta, sorprendentemente representada, y una serie de postres donde no puede faltar el chocolate, alguno de los cuales casa con la afamada cultura musical de la isla. Por supuesto, el maridaje de cada uno de los platos encuentra en el champagne, el vino –blanco y tinto- y hasta en la cerveza todo cuidadosamente elegido, la exquisitez de la perfección. No importa la marca, lo que se busca es el maridaje perfecto, la explosión de los sentidos.

Sublimotion es, en palabras de Paco Roncero, “un paso más allá del Taller del Casino de Madrid. Es la experiencia gastronómica llevada a  otro nivel con la estimulación de los cinco sentidos”. Yo he tenido la suerte de disfrutarlo y os aseguro que la experiencia es increíble. No se pagan 1.500 euros por cenar con los pies colgando en una grúa, o por estar en una bóveda rodeados de mar. Los pocos afortunados que, desde el 1 de junio hasta el 30 de septiembre puedan disfrutar de una exclusiva y singular cena en Sublimotion vivirán una experiencia sensorial completa: vista, oído, olfato, tacto y gusto fusionados en un torbellino de sensaciones.

¿Y qué mejor lugar que Ibiza, donde lo sentidos y las sensaciones están a flor de piel. Terminamos a las tres de la mañana, entre el concierto, la cena y la charla de antes de acostarse. Extrañamente reinaba el silencio y, digo extrañamente porque si en algún sitio la música es una constante desde que te levantas hasta que te acuestas, ese es Ibiza. Llegué a la habitación y salí a la terraza a disfrutar de las estrellas y entonces recordé la piscina privada a la que tenía acceso. Como la noche era calurosa, me puse el bikini y, sin romper el silencio, me deslice hasta el agua. Con lentas brazadas acabé de disfrutar de un día intenso y absolutamente fuera de lo normal para mí. Esto tengo que contarlo, me dije… y aunque con un poco de retraso, aquí lo tenéis J



Ficha Sublimotion
Restaurante Sublimotion  
Dirección: Hard Rock Hotel Ibiza. Platja d’en Bossa s/n07817  
Contacto:  info@sublimotionibiza.com  Teléfono: +34 618 89 13 58  
Precio del menú degustación: 1.500€  
Número de comensales por sesión: 12 (se admiten reservas de asiento individuales)   
Horario: Sesión de las 20:30 y sesión de las 24:00. 618.89.13





viernes, 3 de enero de 2014

Viajar a Inglaterra con niños

Cada año, de los últimos seis, cuando llegaba el 26 de diciembre me salía la familia por las orejas, la propia y la política. Solían ser cuatro días de recorrer el mapa de España visitando a unos y a otros. Sólo tenía un deseo, escapar. Pero mis hijos (tres) aún eran muy pequeños para pensar en un viaje que compensara el gasto y el disfrute. ¡Ah! Pero el tiempo pasa, para todos, y mis niños crecieron lo suficiente como para afrontar una semana de viaje.

Barrio residencial en el pueblo de Hook
Los astros se alinearon para decidir el destino: por un lado, estoy escribiendo mi segundo libro el cual, tiene una parte ambientada en Inglaterra y, en segundo lugar, nos dejaban una casa en un pueblecito tranquilo a una hora de Londres, hacia el sur, en Hook. Dos buenas razones de peso. Lo que finalmente hizo decantar la balanza, fue que en septiembre fuimos capaces de acordarnos de nuestro deseo navideño, con tiempo suficiente para adquirir cinco billetes a buen precio.

Del 26 al 2 de enero. Empieza el viaje
Óxfod, paseo entre los Colleges
Despegamos del aeropuerto de Barcelona con destino Liverpool. Los 5 billetes nos costaron 370€. En Liverpool alquilamos un coche para siete días por el que pagamos 350€ y la primera noche la pasamos en un Premier Inn (120€ los cinco) en Oxford (después de dos horas y media de coche) donde visitamos a unos amigos. Por la mañana recorrimos el centro de Oxford, la biblioteca, el College donde Lewis Carroll escribió Alicia en el País de las maravillas y poco más. Después de comer (hora inglesa) pusimos rumbo a Hook. Por la tarde tocó ir de compras al Tesco y nos acostamos prontito.

El objetivo de nuestro siguiente día fue visitar Stonhenge, un monumento megalítico del neolítico tardío. A ver, el paseo estuvo bien, pero nos soplaron 50€ por una visita que debería haber sido gratis y, que aconsejo a todo el mundo que se cuele porque me parece un robo. Me considero una persona cívica y, de la misma manera que en el museo de historia natural que es gratis, dejamos un donativo sustancioso, para contribuir a su conservación, lo de los 50€ por Stonhenge, me parece un timo. Pero bueno, dinero aparte, la excursión contribuyó para que pasáramos un día al aire libre y habláramos un rato en familia sobre el neolítico ;-)
Stonhenge, British Heritage ;-)
Dos días en Londres
Hyde Park en un día soleado
El domingo y el lunes los reservamos para el plato fuerte. Valoramos si ir en tren desde Hook o en coche pero, al ser domingo y dados los precios que nos dieron en la estación y por comodidad nos decidimos por el coche. Los fines de semana se puede aparcar en Londres y, como teníamos un hotel en Notting Hill, pues nos fue perfecto. Aparcamos a las 10 de la mañana del domingo, gratis, en la calle, en la zona de línea amarilla, y un residente nos dijo que hasta el lunes a las 8:30 no hacía falta moverlo. El día era soleado y en lugar de coger el metro, nos fuimos caminando atravesando Hyde Park hasta el museo de Historia Natural.

Creo que se nos juntó el domingo, con las Navidades y el buen tiempo. La cola era tan enorme que me vi incapaz de intentar convencer a los niños de hacerla. Así que planteamos la primera jornada como un agradable paseo (y largo, todo hay que decirlo), pero caminando es como mejor se conocen las cosas.

Buckingham Palace, visita obligada

Hicimos el recorrido típico: Palacio de Buckingham, Abadía de Westminster, Plaza del Parlamento, el Big Ben, el Thamesis, el Ojo de Londres y por allí comimos y descansamos (60€ comer en un italiano los 5), los menús infantiles estaban muy bien de precio. Un poco más descansados continuamos hacia Trafalgar Square, Picadilly (allí nos tomamos un té y dimos tiempo a que el día se fundiera con la noche mientras se encendía el alumbrado callejero). Camino de Oxford Circus nos adentramos en Carnaby, una zona preciosa, llena de tiendas monísimas. Pero en ese momento mis hijos decidieron amotinarse y negarse en redondo a seguir caminando. Lo cierto es que entre pitos y flautas ya llevábamos cinco horas dando vueltas por ahí. Cogimos el metro y nos fuimos al hotel.
Para ir en metro en familia, puedes conseguir que la cosa te salga barata si tienes un poco de previsión y solicitando una de esas tarjetas de descuento como la Oyster, pero nosotros no somos tan organizados. Así que el domingo pagamos los dos billetes adultos (los niños hasta 10 años incluidos viajan gratis) y al día siguiente compramos uno de todo el día (17€ los dos).
El hotel, el Lords: a ver, no era ninguna joya (90€noche los 5). Pero estaba bien situado (en la zona 1 de metro, por los pelillos) y era hasta cierto punto limpio y apañado, con desayuno incluido. Habitación familiar, 2 literas y una cama individual, con un baño de tren hotel... Pero oye, para una noche, suficiente. Cenamos en la calle bulliciosa de la zona, Queensway, donde están representados todos los restaurantes del mundo y por supuesto, nosotros (ellos, los bajitos) elegimos un Burguer King. Una de las cosas buenas de la globalización. Y a las diez, dimos la bienvenida a un merecido descanso.

El segundo día en Londres
Por fin, después de cuatro días de anticiclón hizo su aparición la meteorología típica de la isla. Lluvia estilo chirimiri, calabobos... Nuestros desplazamientos fueron todos en metro. Los nuestros y el de los 5 millones de turistas de ese día. ¡En la vida había hecho cola en las escaleras mecánicas del metro que te llevan al andén! Siempre hay una primera vez para todo.
Disfrutamos de una visita en el museo de Historia Natural, donde la protagonista es la exposición de los dinosaurios, pero obviamente no es lo único interesante. Aquí, cada cual, que elija. Nosotros empezamos por un vistazo rápido a la geología (a mi hija mayor le encantan las piedras), luego otro rápido a la Ecología (vale, nos equivocamos de camino, pero fue muy interesante) y terminamos en los dinosaurios. Nos dejamos dos recorridos sin ni siquiera pisarlos, pero los niños, los míos, no tienen tanto poder de retentiva.
Ahora, eso sí, en el recorrido de los dinosaurios había que ir en fila y vigilando de no pisar al de delante, y con cuidado de que no te pisara el de detrás. Pero a pesar de la aglomeración, hay que reconocer que nos lo hemos pasado muy bien. Más metro, otro parón para comer y descansar los pies ("en el mismo sitio mamá, y pedimos la pizza de Nutella..."). Y para terminar, antes de volver al coche un glamuroso paseo por New Bond Street: Tiffany's, Cartier, Sotherby's, y todas las tiendas más caras que te puedas imaginar de joyería, ropa, subastas... Y, como tiene que ser, hemos tropezado con una de las princesas árabes y su séquito de guardaespaldas en tres vehículos saliendo de Hermés. Lo que no sé es sí forma parte de las atracciones de la ciudad ;-)

Un día en Hook
Uno de los salones de té de Tylney Hall
Con tanto tute, lo mejor: pasar un día en casa. Así que nos quedamos en el pueblo, disfrutando de la casa. También fuimos a la bolera y a tomar un té tardío en Tynley Hall. Se trata de una casa victoriana, al más puro estilo de las novelas románticas, que han reconvertido en un hotel. Una ávida lectora como yo, del género romántico, no podía dejar pasar esta oportunidad. Ha sido impresionante. Hay que ver cómo vivían los ricos en aquel entonces... 

De vuelta a Liverpool
Para terminar la semana, y dejar la casa limpia y apañada ;-) decidimos dormir la última noche en Liverpool y así también echar un vistazo turístico por la zona. Dejamos la casa y comimos un bocata en el coche para no llegar muy tarde ya que teníamos casi cuatro horas de camino. Tengo que reconocer que llegamos ya casi con la oscuridad, pero aún así no pudimos dejar de acercarnos al famoso The Cavern Club donde tocaron los Beatles en su día. Aconsejo que entréis. El acceso es gratuito y se puede entrar con niños hasta las ocho de la tarde. Además, tiene varios recovecos y en una de las salas se emite un contínuo documental sobre los Beatles. Allí hay menos follón y te puedes tomar una pinta tranquilamente con los niños sin que se agobie nadie.
The Cavern, en Liverpool

El aparthotel de la ciudad portuaria nos salió por 100€. Estaba muy céntrico y era bastante apañado también. Aunque lo importante no es tanto que sea mono, como estar cerca del aeropuerto donde, al día siguiente, tuvimos que estar a las 9:00am.

Y ya basta de plasta. Resumiendo, nos lo hemos pasado bomba. Los niños, de 7, 9 y 10 se han portado genial; ante un momento de crisis que tuvimos de "voy a estar enfadada todo el día" amenazamos con que en el viaje que hiciéramos a Nueva York, el que se portará mal no vendría (un viaje que aún no está ni programado ni mucho menos "ahorrado"). Los gastos fijos, han sido de unos 1.000 Euros. Podría haber salido más barato, sí. Y también más caro ;-) Con este presupuesto hemos cumplido un sueño y hemos vivido unos intensos días en familia. Lo recomiendo. Más de dos días en Londres con los niños, creo que no habrían cundido, por lo menos con los míos. Reconozco que nos queda mucho por ver, pero como ya les hemos dicho a ellos, con nosotros es el aperitivo, ya cuando crezcan, que se lo curren y repitan con sus amigos jeje

Feliz año nuevo!!

lunes, 27 de mayo de 2013

En Alsacia

Hace unos días tuiteé que estaba en Alsacia, pero hasta hoy no he podido dedicarme a escribir unas líneas sobre el viaje. 
Cuando me dijeron que tenía que viajar para conocer la zona, lo primero que me vino a la mente fue "Astérix y Obéliz en Alsacia" y ya empecé el viaje con simpatía.

Aterrizamos en Estrasburgo, muy cerquita de Luxemburgo, de Alemania y por encima de Suiza.
Es una zona bellísima. Bosques, pueblecitos, balenearios... es paz con mayúsculas.
Sabéis que no me gusta extenderme en los posts, así que de esta maravillosa tierra, a la que sin duda volveré con la familia a recorrerla con calma -porque merece la pena- destaco dos cosas:
las cigüeñas y sus nidos
Vale, seguro que muchos estáis hartos de verlo, pero yo no. Soy de ciudad y de pueblo donde no hay cigüeñas, y he alucinado de lo grandes y majestuosos que son, y de lo imponentes que quedan sobre las edificaciones.
el vino blanco
Alsacia es una región vinícola, especializada en vino blanco (yo soy más de tinto), pero tras una breve cata, debo admitir que me gustaron mucho (aunque desde mi punto de vista, les faltaba algo de frescor), pero ya se sabe que a los españoles, el vino blanco nos gusta frío, frío.

Os dejo unas fotos y una propuesta: visitad Alsacia si podéis. Merece la pena y templa el alma.


domingo, 14 de abril de 2013

24 horas en Zadar, Croacia

No voy a mentir. Lo que he visto, en general, no me ha gustado. Y ese ha sido mi error. Decepcionada y pensando que "ya lo había visto todo", prioricé unas cosas frente a otras. Y perdí la oportunidad de ver.

La zona en la que hemos estado, a nivel urbanístico está deteriorada. Las casas son en general viejas, muchas sin pintar, muchas con desconchones o incluso con los ladrillos al aire.
La primera parte de la naturaleza era seca, yerma, marrón y piedra.

Pero debería haber reconocido que esa puesta de sol lo cambiaría todo. Que ese final del día iba a significar una evolución de paisaje. Pero no lo supe ver.

También me lo indicó la ciudad de Zadar, bastante animada, para ser un martes por la noche y, aunque también de edificios antiguos, la modernidad empieza a abrirse paso en ella, por ejemplo con el órgano marino.

No, insisto. No supe ver pero, bien pensado, no haber visto me sirve de excusa para volver.

(Fotos: Alrededores de Zadar, Puesta de sol en la ciudad, cerca del órgano marino, vista de Vinjerac, Muelle de Vinjerac, Parque Nacional de los lagos de Plitvice -que me perdí-, y vista aérea de la zona y sus islas.)











lunes, 1 de abril de 2013

Caminar por el Empordà. 14 Paisajes

Empecé el año con varios propósitos, uno de ellos, correr un par de veces a la semana. Era algo que no me gustaba y que sigue sin gustarme, pero a cambio, he descubierto caminar. Dicen que si mantienes una media de 6-7  km/hora es tan beneficioso como correr. No voy a explicar aquí porqué sí o porqué no. Pero sí que os adelanto que yo me siento mejor, física y mentalmente :-)


He visto despertar la naturaleza cada día; el mar, el campo y los animales, sus aromas y sus ruidos, por caminos de arena y caminos de barro, entre el sol la lluvia y la niebla, he disfrutado de la naturaleza y me he enganchado a ello. Os aconsejo que lo probéis, si no os gusta correr, caminad es... una pasada!!

Os dejo las fotos de unos días de paseos por el Ampurdan, antes de las nueve de la mañana. (Bosques de Saus, Camino de los enamorados L'Escala, Ruinas d'Ampurias, Playa de Sant Pere Pescador.)