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martes, 22 de julio de 2014

Ibiza, destino del lujo y lo singular

Hace unos días, por trabajo, viajé a Ibiza. Una experiencia de 36 horas a todo trapo: Nos alojamos en al novísimo Hard Rock Hotel, asistimos a un concierto de David Guetta en una de las “mesas” de 7.000 Euros (Barra libre y dos camareros para nosotros solitos) y cenamos en el restaurante más caro del mundo. Al día siguiente, tocó descansar de tanto exceso en las hamacas vip de la playa, antes de coger el avión y volver a la vida cotidiana.


¿Qué es Ibiza? Ibiza es lo que tú quieres que sea, desde una de las islas donde encontrar un lugar para descansar, hasta el destino cuya faceta más conocida y más explotada, es la de la fiesta y la excentricidad. Y entre los dos extremos, mil matices más. La isla abrió sus puertas de par en par para recibir al verano, a los turistas, a los jóvenes y a los que van a rememorar su juventud entre las cristalinas aguas de las Pitiusas. Este año la isla blanca ofrece una experiencia más de la mano de Paco Roncero, el exclusivo, caro y totalmente diferente restaurante Sublimotion, situado en el nuevo Hard Rock Hotel de Ibiza. Como su nombre indica, una experiencia emocionante y sublime de la gastronomía.

El creador de este proyecto es Paco Roncero, Premio Chef L'Avenir (2005), Premio Nacional de Gastronomía (2006), director del dos estrellas Michelin y tres soles Repsol La terraza del Casino. Este chef madrileño es un hombre inquieto, innovador y el ideólogo de los gastrobares “Estado Puro”, y está arrancando varios proyectos en Shangai y Colombia, además de en España. Es un apasionado de la cocina y un amante de la tecnología, lo que le ha llevado a ir un paso más allá de su Taller “clandestino” situado en el Real Casino de Madrid creando la culminación de un sueño en Ibiza. Sublimotion no es un restaurante al uso, no hay carta, no hay nombres, es la interpretación del gusto y la experiencia gastronómica para crear sensaciones. Sorprende al comensal desde el diseño de sus platos de su único menú degustación que puede variar de una sesión a otra hasta la manera de presentarlos sobre una mesa inteligente y “proyectable”. Es todo un espectáculo.
 Quedamos a medianoche para atravesar el espejo y experimentar una experiencia gastronómica única en el mundo. Llegamos sentados en los Land Rover Sport, patrocinador del sueño de Paco Roncero. El famoso cocinero nos ofrece en Ibiza una atracción gastrosensorial fuera de lo común. A Sublimotion se accede por la noche, en dos turnos para doce comensales cada vez, se conozcan previamente o no.
 Para nosotros las puertas se abrieron para la segunda sesión, la de las doce de la noche. Después de una pequeña recepción donde templar los nervios ante lo que iba a suceder, entramos en una sala donde todo es blanco; inmáculo, como un papel sobre el que empezar a escribir una historia y es eso lo que vamos a hacer. Sublimotion fusiona la creatividad de los cinco sentidos: el sabor de la comida presentada en increíbles texturas, los aromas que inundan la sala a medida que el espectáculo está en marcha, procedentes de los más insospechados lugares; todo acompañado de una puesta en escena audiovisual, totalmente envolvente gracias a una pantalla de 360º.
 La experiencia comienza con un maestro de ceremonias que nos acompañará durante toda la velada presentándonos cada uno de los escenarios que nos conducirán y nos trasladaran en el tiempo y el espacio. Con él, un equipo de doce camareros montará, cuando sea necesario, cada uno de los platos de cada comensal.

Para empezar, no puede faltar una pequeña degustación de aceite, sello del cocinero y su vasto conocimiento sobre este oro derivado de la aceituna que, junto con un snack y un cóctel, abre una sesión de más de quince platos que incluyen los mejores ingredientes: carne, marisco, caviar, fruta de la pasión, hortalizas…
Enmarcados en diferentes escenarios el comensal viajará a New York, al Polo Norte, al fondo del mar, a una playa paradisíaca, al centro de la tierra o a la vieja Venecia. Será en estos escenarios donde sus platos se mimetizarán con el entorno y así probará su famosa paella de aceite de oliva creada grano a grano, o una aromática rosa de interior comestible, en el campo, podrá degustar productos de la huerta, sorprendentemente representada, y una serie de postres donde no puede faltar el chocolate, alguno de los cuales casa con la afamada cultura musical de la isla. Por supuesto, el maridaje de cada uno de los platos encuentra en el champagne, el vino –blanco y tinto- y hasta en la cerveza todo cuidadosamente elegido, la exquisitez de la perfección. No importa la marca, lo que se busca es el maridaje perfecto, la explosión de los sentidos.

Sublimotion es, en palabras de Paco Roncero, “un paso más allá del Taller del Casino de Madrid. Es la experiencia gastronómica llevada a  otro nivel con la estimulación de los cinco sentidos”. Yo he tenido la suerte de disfrutarlo y os aseguro que la experiencia es increíble. No se pagan 1.500 euros por cenar con los pies colgando en una grúa, o por estar en una bóveda rodeados de mar. Los pocos afortunados que, desde el 1 de junio hasta el 30 de septiembre puedan disfrutar de una exclusiva y singular cena en Sublimotion vivirán una experiencia sensorial completa: vista, oído, olfato, tacto y gusto fusionados en un torbellino de sensaciones.

¿Y qué mejor lugar que Ibiza, donde lo sentidos y las sensaciones están a flor de piel. Terminamos a las tres de la mañana, entre el concierto, la cena y la charla de antes de acostarse. Extrañamente reinaba el silencio y, digo extrañamente porque si en algún sitio la música es una constante desde que te levantas hasta que te acuestas, ese es Ibiza. Llegué a la habitación y salí a la terraza a disfrutar de las estrellas y entonces recordé la piscina privada a la que tenía acceso. Como la noche era calurosa, me puse el bikini y, sin romper el silencio, me deslice hasta el agua. Con lentas brazadas acabé de disfrutar de un día intenso y absolutamente fuera de lo normal para mí. Esto tengo que contarlo, me dije… y aunque con un poco de retraso, aquí lo tenéis J



Ficha Sublimotion
Restaurante Sublimotion  
Dirección: Hard Rock Hotel Ibiza. Platja d’en Bossa s/n07817  
Contacto:  info@sublimotionibiza.com  Teléfono: +34 618 89 13 58  
Precio del menú degustación: 1.500€  
Número de comensales por sesión: 12 (se admiten reservas de asiento individuales)   
Horario: Sesión de las 20:30 y sesión de las 24:00. 618.89.13





domingo, 18 de noviembre de 2012

Tres días con 14 famosos. Una experiencia diferente

Hace unas semanas tuve la oportunidad de participar en una aventura en la que nos juntamos 14 famosos y 28 periodistas para luchar por una buena causa. Formando equipos de 6 personas, repartidos en 2 coches por equipo, jugábamos en nombre de una ONG que lucha para evitar la extinción de la fauna ibérica. El equipo ganador recibiría un Land Rover Defender para la ONG que representaba. Entre los famosos: Ana Boyer, Tamara Falcó, Luis Medina, Carmen Lomana, Jaime Cantizano, Pedro Delgado, Norma Duval, Juncal Rivero, Iván Sánchez, Paco Roncero, Beatriz Pino, Roberto Álvarez, Blanca Marsillach y David Mora.

David Mora, Jaime Cantizano, Paco Roncero y Luís Medina

La aventura fue muy divertida. Hubo pruebas de conducción, de orientación, de habilidad... en fin, para todos los gustos. Y este año aún me lo pasé mejor que la edición pasada, debido al grupo de invitados, sobre todo. Mis amigas estaban revolucionadas: "Vas a estar con fulanita y con menganito... ¿Cómo es éste, o aquel...? Dile a menganito que..." Un revuelo similar se organizaba cada vez que bajábamos de los coches en un núcleo urbano.

A mí el fenómeno grupi no deja de sorprenderme. Reconozco que no soy capaz de poner nombre y/o cara a la mayoría de los personajes públicos que aparecen en la tele. Debe de ser porque leo más que miro la caja boba. Creo que eso es una ventaja, ya que después de tres días metidos en un coche y hablando, y hablando, y hablando aún más, tenemos la suerte de ver a la persona que se encuentra detrás del personaje. Una persona normal y corriente, con sus gustos, sus tendencias, sus miedos y sus ganas de que la quieran por lo que es, y no por lo que tiene o por lo que representa. Una persona con ganas de divertirse, vamos, como tú y como yo. Y por eso, como cualquier persona, unos te caen mejor que otros.

He intentado explicar esta visión a mis amigas, pero creo que no lo he conseguido. Aún me siguen diciendo: "¿Pero tienes su teléfono personal? ¿Qué guay, no?" Hombre -pienso-, si necesito llamarle sí, pero si no, de qué me ha de servir?
Norma Duval, Carmen Lomana y Paco Roncero

El equipo de la Land Rover Discovery Challenge al completo, periodistas y famosos

martes, 13 de noviembre de 2012

Una experiencia exclusiva e inolvidable: En el Taller de Paco Roncero




Llovía en Madrid. Todo era gris, la cadencia de la lluvia monótona y todos seguían su curso normal, solo que bajo la lluvia. En Barcelona, sin embargo, cuando salí de casa era aún de noche, lucía una noche estrellada. Así pues llegué a la capital sin ningún paraguas ni botas de agua. Tan solo mi plumón que, gracia da Dios tenía capucha. ¿Por qué explico todo esto? Por el impacto que sufrí al entrar en el taller de Paco.

La cita era en el Casino de Madrid, un edificio precioso, antiguo, en cuya biblioteca se rodó una parte de la película El Nombre de la Rosa. El primer contraste fue llegar empapada a ese magnífico edificio de principios del siglo XX. Me acogió un ambiente selecto, elegante, tranquilo y envolvente. Un martini rojo después, y ya nos acompañaban al segundo piso, donde está ubicado el Taller, el laboratorio de creatividad culinaria del equipo de Paco Roncero. Traspasar esa puerta fue un viaje a la creatividad y al mundo de los sentidos. Tan abrumador que no sé si voy a ser capaz de expresar tanta sensación tan solo con las palabras.
Un aromático perfume se colaba hasta lo más recóndito de nuestro cerebro. Era más que un perfume, era una esencia a comida que nos transportaba a lugares exóticos y a la vez cercanos, mientras nos lavábamos las manos en la antesala de lo que sería una especie de quirófano blanco.

Un color que representa la pureza.
Empezaba una experiencia multisensorial que no tiene precio, ya que solo se puede acceder por invitación de Paco o de uno de sus patrocinadores; Pero si tuviera precio, rondaría los 1.000 euros por cubierto.

El olor a pimienta de Madagascar, nuez moscada de Indonesia, resina Ámbar del Cantábrico y musgo de los bosques mediterráneos seguía acompañándonos mientras tomábamos asiento alrededor de la enorme mesa, también blanca y esperábamos a nuestro anfitrión.

Todo eran olores, sonidos, imágenes proyectadas sobre la mesa a veces insinuantes, a veces divertidos y el gusto desbordado con los exquisitos aciertos del equipo de Roncero.

La degustación

Empezamos con una cata de tres aceites: arbequina de Castillo de Canena, picudo de Valderrama, y koroneiki de La Boella. Se trata de "comer" el aceite y, para ello, volcamos el líquido en unos conos de obulato y los bañamos en agua azucarada; después, a la boca.

No voy a descubrir todos los platos, no quiero avanzar el final de esta experiencia que ha sido un placer descubrir. Pero avanzo algunos: Bizcocho de remolacha y yogur, kikos con guacamole; bombón de maracuyá y coco, un cornete de panceta ibérica, relleno de tartar de ostras; fresas con helado de parmesano (éste es el único que no me gustó demasiado frío para mis maltrechos dientes y filipinos de chocolate blanco con foie, espolvoreado con cardamomo.

Los platos fuertes: risotto de yogur (Mmmmm, en su justa medida de acidez); Sopa japonesa y paella hecha grano a grano, porque nos es de arroz, sino de caldo de azafrán, jugo de paella y aceite.

Un colorido postre de chocolate terminó con una experiencia única y exclusiva que ha sido regada convenientemente con diferentes vinos de denominación de origen española.

No soy de las que les gusta comer, pero esto ha sido disfrutar con todos los sentidos. El gusto ha sido definitivamente nuestro. Gracias Paco.