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martes, 22 de julio de 2014

Ibiza, destino del lujo y lo singular

Hace unos días, por trabajo, viajé a Ibiza. Una experiencia de 36 horas a todo trapo: Nos alojamos en al novísimo Hard Rock Hotel, asistimos a un concierto de David Guetta en una de las “mesas” de 7.000 Euros (Barra libre y dos camareros para nosotros solitos) y cenamos en el restaurante más caro del mundo. Al día siguiente, tocó descansar de tanto exceso en las hamacas vip de la playa, antes de coger el avión y volver a la vida cotidiana.


¿Qué es Ibiza? Ibiza es lo que tú quieres que sea, desde una de las islas donde encontrar un lugar para descansar, hasta el destino cuya faceta más conocida y más explotada, es la de la fiesta y la excentricidad. Y entre los dos extremos, mil matices más. La isla abrió sus puertas de par en par para recibir al verano, a los turistas, a los jóvenes y a los que van a rememorar su juventud entre las cristalinas aguas de las Pitiusas. Este año la isla blanca ofrece una experiencia más de la mano de Paco Roncero, el exclusivo, caro y totalmente diferente restaurante Sublimotion, situado en el nuevo Hard Rock Hotel de Ibiza. Como su nombre indica, una experiencia emocionante y sublime de la gastronomía.

El creador de este proyecto es Paco Roncero, Premio Chef L'Avenir (2005), Premio Nacional de Gastronomía (2006), director del dos estrellas Michelin y tres soles Repsol La terraza del Casino. Este chef madrileño es un hombre inquieto, innovador y el ideólogo de los gastrobares “Estado Puro”, y está arrancando varios proyectos en Shangai y Colombia, además de en España. Es un apasionado de la cocina y un amante de la tecnología, lo que le ha llevado a ir un paso más allá de su Taller “clandestino” situado en el Real Casino de Madrid creando la culminación de un sueño en Ibiza. Sublimotion no es un restaurante al uso, no hay carta, no hay nombres, es la interpretación del gusto y la experiencia gastronómica para crear sensaciones. Sorprende al comensal desde el diseño de sus platos de su único menú degustación que puede variar de una sesión a otra hasta la manera de presentarlos sobre una mesa inteligente y “proyectable”. Es todo un espectáculo.
 Quedamos a medianoche para atravesar el espejo y experimentar una experiencia gastronómica única en el mundo. Llegamos sentados en los Land Rover Sport, patrocinador del sueño de Paco Roncero. El famoso cocinero nos ofrece en Ibiza una atracción gastrosensorial fuera de lo común. A Sublimotion se accede por la noche, en dos turnos para doce comensales cada vez, se conozcan previamente o no.
 Para nosotros las puertas se abrieron para la segunda sesión, la de las doce de la noche. Después de una pequeña recepción donde templar los nervios ante lo que iba a suceder, entramos en una sala donde todo es blanco; inmáculo, como un papel sobre el que empezar a escribir una historia y es eso lo que vamos a hacer. Sublimotion fusiona la creatividad de los cinco sentidos: el sabor de la comida presentada en increíbles texturas, los aromas que inundan la sala a medida que el espectáculo está en marcha, procedentes de los más insospechados lugares; todo acompañado de una puesta en escena audiovisual, totalmente envolvente gracias a una pantalla de 360º.
 La experiencia comienza con un maestro de ceremonias que nos acompañará durante toda la velada presentándonos cada uno de los escenarios que nos conducirán y nos trasladaran en el tiempo y el espacio. Con él, un equipo de doce camareros montará, cuando sea necesario, cada uno de los platos de cada comensal.

Para empezar, no puede faltar una pequeña degustación de aceite, sello del cocinero y su vasto conocimiento sobre este oro derivado de la aceituna que, junto con un snack y un cóctel, abre una sesión de más de quince platos que incluyen los mejores ingredientes: carne, marisco, caviar, fruta de la pasión, hortalizas…
Enmarcados en diferentes escenarios el comensal viajará a New York, al Polo Norte, al fondo del mar, a una playa paradisíaca, al centro de la tierra o a la vieja Venecia. Será en estos escenarios donde sus platos se mimetizarán con el entorno y así probará su famosa paella de aceite de oliva creada grano a grano, o una aromática rosa de interior comestible, en el campo, podrá degustar productos de la huerta, sorprendentemente representada, y una serie de postres donde no puede faltar el chocolate, alguno de los cuales casa con la afamada cultura musical de la isla. Por supuesto, el maridaje de cada uno de los platos encuentra en el champagne, el vino –blanco y tinto- y hasta en la cerveza todo cuidadosamente elegido, la exquisitez de la perfección. No importa la marca, lo que se busca es el maridaje perfecto, la explosión de los sentidos.

Sublimotion es, en palabras de Paco Roncero, “un paso más allá del Taller del Casino de Madrid. Es la experiencia gastronómica llevada a  otro nivel con la estimulación de los cinco sentidos”. Yo he tenido la suerte de disfrutarlo y os aseguro que la experiencia es increíble. No se pagan 1.500 euros por cenar con los pies colgando en una grúa, o por estar en una bóveda rodeados de mar. Los pocos afortunados que, desde el 1 de junio hasta el 30 de septiembre puedan disfrutar de una exclusiva y singular cena en Sublimotion vivirán una experiencia sensorial completa: vista, oído, olfato, tacto y gusto fusionados en un torbellino de sensaciones.

¿Y qué mejor lugar que Ibiza, donde lo sentidos y las sensaciones están a flor de piel. Terminamos a las tres de la mañana, entre el concierto, la cena y la charla de antes de acostarse. Extrañamente reinaba el silencio y, digo extrañamente porque si en algún sitio la música es una constante desde que te levantas hasta que te acuestas, ese es Ibiza. Llegué a la habitación y salí a la terraza a disfrutar de las estrellas y entonces recordé la piscina privada a la que tenía acceso. Como la noche era calurosa, me puse el bikini y, sin romper el silencio, me deslice hasta el agua. Con lentas brazadas acabé de disfrutar de un día intenso y absolutamente fuera de lo normal para mí. Esto tengo que contarlo, me dije… y aunque con un poco de retraso, aquí lo tenéis J



Ficha Sublimotion
Restaurante Sublimotion  
Dirección: Hard Rock Hotel Ibiza. Platja d’en Bossa s/n07817  
Contacto:  info@sublimotionibiza.com  Teléfono: +34 618 89 13 58  
Precio del menú degustación: 1.500€  
Número de comensales por sesión: 12 (se admiten reservas de asiento individuales)   
Horario: Sesión de las 20:30 y sesión de las 24:00. 618.89.13





viernes, 13 de junio de 2014

I'm a Racer

Emoción, consumo y resistencia. 24 horas en el circuito

Dentro de mi proyecto Experiencias a los 40, tuve la posibilidad de participar en una carrera de resistencia, de 24 horas, en la que ganaba el coche que daba más vueltas al circuito sin agotar el combustible: Las 24 horas híbridas de Toyota, en el circuito de Albacete. Un día completo buscando el equilibrio entre velocidad y consumo. “Es agotador, pero muy intenso. Ve descansada. Te divertirás” me dijeron en la redacción; y pasó lo de siempre, que hasta que no lo experimentas, no eres capaz de valorar el alcance real de un sabio consejo.

Las cinco unidades de la versión híbrida del Auris eran de estricta serie, sin ninguna modificación técnica salvo la instalación del equipo de cronometraje y debían completar el mayor número de vueltas al Circuito de Albacete, desde las 15.00 del miércoles 28 de mayo hasta las 15.00 del jueves 29 de mayo, con un límite de combustible de 125 litros.

Una vez establecidos los equipos tocó hacer números para desarrollar la estrategia y los turnos de conducción.  No debíamos olvidar tampoco la importancia de reducir al máximo los tiempos de cambio de piloto, repostaje y sustitución de neumáticos que teníamos que hacer cada equipo, sin ayuda externa.
Los pilotos corriendo hacia los coches tras el banderazo de salida

El inicio de carrera fue complicado por la lluvia, la premisa que nos habíamos propuesto era la de mantener un consumo medio de 6,4 litros y dando cada vuelta en un promedio de tiempo de 2 minutos y 40 segundos. No fue nada fácil ya que la lluvia, en algunos momentos torrencial, se ocupó de ponernos las cosas difíciles. Terminamos la primera tanda de turnos a las 22:00 y aprovechamos para reponer combustible, tapando la rueda con una toalla mojada para evitar sustos y disgustos.
Primer repostaje de gasolina

Después de la cena empezamos los turnos de descanso. Era necesario dormir al menos un par o tres de horas para poder mantener el ritmo y la concentración a la hora de conducir. Las sensaciones de esas tandas de conducción nocturnas fueron extrañas. Estábamos cansados, menos acompañados por el resto del equipo (que normalmente nos iba cantando tiempos propios y del resto a través del manos libres del teléfono), y disfrutando de la conducción deportiva en circuito, a la luz de la luna. A las tres de la mañana, los técnicos de MICHELIN, que revisaban los neumáticos en cada cambio de conductor –aproximadamente cada 60 minutos-, nos aconsejaron cambiar el neumático delantero izquierdo. La mayor parte de las curvas del Circuito de Albacete son a derechas.
Cambio de neumáticos a las tres de la mañana

A medida que avanzaba la carrera, parecía que dos equipos habían acertado con la estrategia ya que se disputaban el puesto de cabeza a una cierta distancia de los otros tres. Muy a mi pesar, debo de reconocer que nosotros no supimos mantener la constancia del 6,4 y por la noche hubo mangas de mayor consumo que tuvimos que compensar bajando el gasto de combustible y por lo tanto, la velocidad. Amanecía en Albacete y los coches seguían dando vueltas. Eran las seis de la mañana y un montón de conejos celebraban cada curva mientras el sol se elevaba augurando un soleado y caluroso día. A las siete a.m. volvimos a replantear la estrategia. Calculamos el combustible que nos quedaba, cómo estaban los otros equipos y nos lanzamos a luchar por el tercer puesto: mantener el consumo constante, en 5,6 y no dejarnos adelantar por nadie.
Amanece enel circuito, 6 am
Los últimos minutos de carrera fueron de verdadero infarto. Pepus -compañero de equipo- logró eliminar el número de vueltas que nos distanciaban del tercero y cuando Juanma se puso a los mandos del volante, con el coche ya en reserva la directriz fue, “pégate a él, pero no le adelantes hasta que te avise”. Y así lo hizo. Dejando la distancia reglamentaria de dos coches entre ambos, para no beneficiarnos de rebufos, a las tres menos cinco, Pepus dio la orden “¡Pásale ya! Es la última vuelta”. En ese momento vimos en la recta de tribuna como el coche 5 (el nuestro) se ponía en paralelo para hacerle un bonito interior en la curva. Al pasar de nuevo por la recta, entramos en meta antes que el coche número 2… el error fue que no era la última vuelta. Aún faltaban unos segundos para las tres, con lo que no hubo banderazo. El coche 2 jugó bien y volvió a adelantar a nuestro número 5 y consiguió cruzar antes que nosotros la línea de meta, pasadas las tres de la tarde del jueves.

El Auris hybrid vencedor completó un total de 513 vueltas, lo que supone un recorrido de 1.815,5 kilómetros y con un consumo medio inferior a los 6,8 l/100 km, ya que aún le restaban unos litros en el depósito.

Esta carrera ha sido una experiencia, como ya me habían dicho, muy intensa. Además de permitirme experimentar en mis propias carnes las sensaciones de un piloto de carreras, sin quererlo, me ha hecho pensar en mi faceta de madre.  Esa carrera contrareloj para llegar a todo, apurando en las curvas al máximo, salvando los imprevistos y "las inclemencias del tiempo", ese cuidado con "el consumo de combustible" para que la familia no se prive de nada (vacaciones, extraescolares, viajes, ropa...), y cuando el desgaste de las herramientas llega, saber reponerlo con fuerzas nuevas, sin sentimientos de culpa por no ser los primeros y aprendiendo a disfrutar de la experiencia de tener hijos.

Un olé por todos los pilotos y las pilotas que tratan de dar lo mejor de sí, "en cada vuelta".

jueves, 12 de junio de 2014

Estación de seguimiento espacial en Robledo de Chavela

Un descubrimiento astronómico


Quizás porque soy despistada, quizás porque nunca me lo había planteado, o quizás porque es otro de los numerosos conceptos que llenan mi maleta de la ignorancia, pero no tenía ni idea de que en España hubiera una instalación de la NASA. Y hoy, conduciendo por las carreteras aledañas a Madrid, me he topado de bruces con ella.

Poca broma, que no sólo impresionan sus enormes antenas parabólicas, seis en total, con una de más de 70 metros de diámetro, sino lo que hace que la imaginación vaya más allá, es su nombre: Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo (Corcho! Lo de espacio profundo aún le da más calado a la cosa, si cabe).

Como me he impactado, he decidido investigar un poquito sobre ello y aquí os dejo un pequeño resumen, y lo mejor, se puede visitar, gratis. Sólo hay que pedir hora.

En colaboración con el INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial Esteban Terradas), su primera antena se colocó en 1961 para el Programa Mariner.

Este complejo fue inaugurado en 1964 aunque la primera antena se había colocado ya tres años antes. Una de las antenas de la estación sirvió de apoyo, junto al resto de antenas de la Red del Espacio Profundo, al vuelo del Apolo 11 en 1969, la primera misión tripulada en llegar a la Luna, y al resto de las misiones Apolo. «Sin las vitales comunicaciones mantenidas entre el Apolo 11 y la estación madrileña de Robledo de Chavela, nuestro aterrizaje en la Luna no habría sido posible», afirmó Neil Armstrong.

Desde estas instalaciones se ha seguido también el aterrizaje de las sondas Viking en Marte. Igualmente, fue uno de los pocos radiotelescopios que logró conectar con el robot Spirit cuando, desde Marte, perdió contacto con la Tierra.

Entre otras transmisiones que reciben estas antenas se encuentran las de diferentes sondas repartidas por el espacio y que envían información sobre la órbita en torno a los planetas Marte,
Venus, Saturno y la luna Titán. Y ya casi en los límites del sistema solar, aún se reciben transmisiones de las dos naves Voyager, que partieron de la Tierra en los años setenta, situadas mucho más allá del planeta Neptuno., o de la Pioneer 10, pese a que oficialmente la misión terminó hace años.

Y para colmo de casualidades, hace apenas unos días, esta estación cumplió 50 años.

lunes, 5 de mayo de 2014

#CosasQueAmo

La capacidad de tomar decisiones y la aventura de que sean las acertadas


Siempre que vuelvo del Empordà y me siento en casa suele pesar más mi parte espiritual que mi parte racional. Más aún si he podido disfrutar de sus campos y colores durante una buena caminata. Y así ha sido hoy. Esta vez sólo he sacado una foto, por su simbolismo y es ésta.

Este no va a ser un post largo. Es domingo, fin de puente, los niños están de exámenes y mañana es lunes. Pero antes de ponernos manos a la obra y dar por finiquitado este aperitivo veraniego que acabamos de tener, una cosa que amo: poder tomar decisiones. Y una pregunta para todos los que leáis este post: ¿cuál suele ser el camino que elegís, normalmente? Y ¿Por qué?

En la foto vemos la vía del tren que lleva a Francia. Un camino directo, conocido y, por ello, hasta cierto punto seguro. En paralelo transcurre un camino de tierra (en mi caso la primera vez que lo transitaba), y que, llega un momento en que gira ligeramente a la izquierda. Creo que por aquí se llega al siguiente pueblo, pero no estoy segura. Tampoco sé con certeza cuántos otros caminos se cruzarán con este y harán que me replantee cuál es el correcto. Vaya metáfora, ¿no? Sobre todo para mí, que siempre estoy con la cabeza hirviendo con nuevas posibilidades ;-) ¿qué camino soléis coger vosotros?

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Debo admitir que casi llego a Sant Mori. Sólo me he equivocado en la última decisión. Me he dado la vuelta sin ver el pueblo... por segunda vez. A la tercera va la vencida. Llegaré y os mandaré una foto. Vuelvo para allá en quince días.
Besos,

domingo, 4 de mayo de 2014

Día del trabajador y Día de la madre

Madre y líder de equipo



¿Cuántas veces hemos oído hablar de la dificultad de las mujeres, sobre todo si son madres, a la hora de compaginar vida laboral y profesional? E incluso que aquellas que somos madres podemos no ser consideradas para un puesto directivo, por la dificultad de gestionar hijos y trabajo.Al empezar a escribir y leer el titular Madre y líder de equipo he pensado: “Corcho, ¡si es lo mismo!”Soy madre de tres niños (12, 10 y 8) y también soy jefe de equipo (ocho personas internas y 24 externos). Ayer me di cuenta de que, por ser madre –entregada- mi equipo se podía beneficiar de ello.
He aquí mi argumentación

Seres diferentes/heterogeneidad
  • Con tres hijos, nos damos cuenta de que los niños son diferentes entre sí, a pesar de ser hijos de los mismos progenitores (y me refiero al carácter. Son personas individuales, con sus propios miedos, ambiciones, y características diferenciadoras). Aprendemos a tratarlos según necesitan ser motivados, para prepararlos lo mejor posible para la vida.
  • Un equipo que liderar, en el mejor de los casos, está formado por personas diferentes vinculadas por un objetivo común: sacar adelante el proyecto, cada cual con sus miedos, ambiciones, y características diferenciadoras. Aplicamos lo adquirido en casa, para motivar a cada miembro del equipo y llevarlo hacia el objetivo común.


Un tiempo de calidad/saber escuchar
  • Lo normal es dirigirnos a los niños a la vez: “Chicos, a vestirse” o “Mañana nos vamos de excursión” o “¿quién tiene deberes?”. Por eso, cuando realizamos una actividad solo con uno, vemos que el vínculo se estrecha y se genera una confianza que crece si, además, sabemos escuchar.
  • Solemos dirigirnos al equipo, para comunicar, o para debatir estrategias o puntos de vista, todos a la vez, y eso está bien. Pero aún está mejor si aplicamos, de vez en cuando, un tiempo de calidad con cada uno, nos escuchamos y tendemos un camino para conocernos con mayor profundidad, no solo la capa superficial.


Los deberes/las tareas
  • No todos los niños llegan a casa y se ponen a hacer los deberes, o saben cómo sacar partido real al tiempo que dedican para hacerlos. Esto lo estoy viviendo en casa en los últimos años. Ahí estamos los padres para orientarlos y ayudarlos muchas tardes, sin hacerles los deberes, claro.
  • La definición clara de tareas, el qué y el cómo, y la ayuda a la gestión del tiempo es algo primordial para que la maquinaria funcione. Se trata de supervisar a lo largo del camino, no solo en comprobar quién y cómo ha llegado a la meta.


La paciencia
  • Con los niños, paciencia es igual a amor infinito. Creo que en este punto no voy a poner ejemplos. Tan solo decir, que hay días, que miras orgullosa a tus hijos y otros… En fin, que te los comerías con patatas.
  • La paciencia aplicada al trabajo en equipo. No todos estamos de acuerdo en todo, ni tenemos todos siempre un día bueno, ni sabemos dejar en casa los problemas que no son del trabajo. Buenas dosis de paciencia son necesarias para no complicar las cosas aún más, sobre todo en momentos de tensión, que es cuando más valor adquiere esta cualidad.


Los roles
  • Lo habéis notado en casa, ¿no? Está el responsable, el irresponsable, el gracioso, el serio, el que ayuda, el que se escaquea, el que…
  • Pues en los equipos igual. Que cada miembro del equipo tenga una cualidad predominante, no quiere decir que no se le pueda sacar partido. Como ejemplo personal, yo, que soy muy, muy optimista, me va muy bien tener en el equipo al pesimista, porque equilibra muchas veces lo fácil que lo veo yo todo. Se trata de estabilizar y para ello, los roles ayudan a caminar hacia adelante.


Las promesas… incumplidas
  • No hay nada peor que la falta de confianza de un hijo en sus padres. Y esta es consecuencia directa de las promesas incumplidas. Si un niño crece sin confiar en la palabra de sus padres, clarísimamente crecerá con una deficiencia y además se irá distanciando del grupo. El miedo de un padre/madre a perder la confianza de sus hijos, nos enseña a no hacer promesas que no podamos cumplir.
  • Conocer el coste de la decepción de un niño, hacia su madre, nos educa y nos hace valorar el hecho de realizar promesas a la brava, como posible futuro premio. Como madres, controlamos mejor la promesa como elemento motivador, cuando no estamos seguros de si la vamos a poder cumplir y lo aplicamos al equipo.


Podría seguir con más motivos, pero es la hora de ponerme a hacer la cena ;-) 

Con esto no quiero decir, ni mucho menos, que los jefes de equipo tengan que ser los “padres” de su equipo en el trabajo ¡Dios me libre! Simplemente quiero comparar que no todo el mundo tiene la experiencia y el hábito para aplicar según qué actitudes, herramientas o técnicas para conseguir de un equipo, con cariño, llegar a un objetivo común. Y quizá para eso, las madres, estemos mejor preparadas.Así que desde aquí, rompo una lanza por el beneficio que supone, para un jefe de equipo, tener hijos a cargo y ser “practicante”.


martes, 29 de abril de 2014

Vaugham Town - Opiniones

Una semana de inglés intensivo


Dentro de los objetivos vitales que me he propuesto para los próximos meses, está el de avanzar en el dominio del inglés.Como he dicho en alguna de mis anteriores entradas, "si quieres, puedes". Así que me apunté al programa de Vaugham después de que me lo recomendaran positivamente varios conocidos y de leerme todo un análisis sobre el sistema de aprendizaje que propone Richard Vaugham.

Para no teneros en ascuas hasta el final, me gustó y lo recomendaría a casi todo el mundo y más en unos casos que en otros, y desgrano mi opinión a continuación.

En qué consiste

Básicamente es un curso conversacional, que dura seis días, en los cuales te concentran como a los futbolistas en un complejo residencial (un hotel de 4 estrellas en mi caso), en un pueblo de Segovia. En el programa del que disfruté, éramos 21 angloparlantes y 16 españoles, la mayoría de Madrid, pero había algunos de Galicia, un par de catalanes, un par de vascos y alguno de la Comunidad Autónoma de Valencia. Los anglos: Tres de Canadá, tres de EUA, dos de Irlanda del Norte, tres de Irlanda, una escocesa, varios de Gales y el sur de Inglaterra y cuatro o cinco del mismo Londres. La directora del programa, australiana.
En líneas generales se trata de hablar, escuchar y hablar a lo largo de toda la semana, cambiando el interlocutor cada 50 minutos. También se hacen unas cuantas prácticas teléfonicas (dos one to one by phone y tres call conferences). Y por las tardes, de siete a ocho, actividades más cerca de lo histriónico, para soltar los nervios y la vergüenza y conocernos todos un poco mejor. Desayunas, comes y cenas en mesas formadas por dos anglos y dos españoles, con lo que sigues y sigues hablando en inglés.


El transcurso de la semana

A mí me gustó el programa, no solo por la parte de aprendizaje del idioma, sino también porque me gusta conocer gente diferente, y en la semana si algo haces es hablar y hablar con muchos perfiles, edades y procedencias diferentes. Pero es muy cansado, por lo intenso. A algunos les viene el bajón el martes, a otros el miércoles... en mi caso, fue el jueves por la mañana. Me bloquée o mejor dicho, el cansancio me ganó una batalla. Pero me duró poco. El problema es que, en mi caso, necesito un par de horas para desconectar, para que los días no me parezcan iguales y, cuando llegaba a la habitación a las once de la noche, caía rendida y no lograba desconectar. Con esto quiero decir, que en algún momento el cansancio te puede, pero el beneficio es alto y se acaba superando.

Sorprende ir hablando con unos y con otros y ver que los anglos son voluntarios que se han pagado el viaje hasta España y que lo único que obtienen a cambio, por parte de la organización es la estancia en el hotel, gratuita. ¿Por qué se ofrecen? La mayoría para conocer españoles con los que luego mantener una relación de amistad via skype y que los ayuden bien con su español, bien alojándolos en sus casas un fin de semana. Lo cual también es interesante para los españoles que hacemos el programa, ya que alarga la posibilidad de seguir hablando en inglés, aunque sea mitad y mitad. Otros lo hacen por conocer gente, de una manera altruista. En general, son encantadores.

A mejorar

A pesar de que me opinión es altamente positiva, creo que deben mejorar ciertos aspectos, como son:

- la comida: el alojamiento era un cuatro estrellas, pero la comida no lo era en absoluto. Era más bien de menú de restaurante de zona de oficinas. Que no está mal, pero que acaba aburriendo. El mismo "buffet de ensaladas", tenía de buffet lo que yo de anglo... lechuga iceber, escarola, zanahoria rallada de bote, atún, maíz, espárragos y cebolla; escasito y triste, sobre todo para mí, que soy de ensaladas a la hora de comer.

- la animación: Creo que tiene que haberla y que ayuda a derribar las barreras de la timidez, pero reconozco que en algún momento me pareció haber regresado a los dieciséis y estar de campamentos.

- la profesionalidad: Y con esto no quiero decir que no lo sean; me refiero a que no son excelentes. Faltan detalles como por ejemplo, que te llegue un mail la víspera del viaje a modo recordatorio, o que, en algunos momentos, no olviden de que el hecho de que no domines el idioma, no quiere decir que tengas tus capacidades intelectuales mermadas.

- no te corrigen. En parte lo entiendo, ya que aducen que así no nos cortamos y nos soltamos, pero a medio programa, yo creo que ya nos hemos soltado y, en mi caso, agradecería alguna corrección.

- creo que podríamos llevar preparados algunos temas (tanto españoles como anglos) para cuando te encuentras con un atasco temático o con alguien con quien no tienes química. Porque lo importante es que la conversación sea estimulante; si no se consigue un intercambio bidireccionalmente interesante aburre, y no está el cuerpo para aburrirse.

Conclusión

Lo recomiendo, sin dudas. Sí, la organización puede mejorar un poco, pero lo recomiendo. Sobre todo para aquellas personas que están a punto de ir a vivir a un país de habla inglesa (para hacer un master, un erasmus o un nuevo trabajo). También para aquellos que necesita un empujón para volver a motivarse (ese fue mi caso). Tras valorar mi paso por el programa, debo reconocer que he mejorado notablemente en fluidez, en comprensión de diferentes acentos (el último día me tocó hablar con el interlocutor que más me costaba comprender y no tuve ningún problema en seguir la conversación en todo momento). También he mecanizado algunas construcciones, gracias a haberlas escuchado repetitiva e intensamente. El avance es notable, y la motivación por no perder lo conseguido, elevada. Ahora es trabajo mío mantenerlo.
Me cuesta más recomendarlo para un programa de ejecutivos o por lo menos, el que asistí yo, no hubiera triunfado entre ese colectivo (yo porque soy muy friki...).
¡Ah! y el precio, 1.775€ por seis días. Sale a unos 300 euros al día, alojamiento y 10 horas de conversación. Vosotros elegís.
Vaugham Town

Agradecimiento a Creigh "Kortphoto" por las imágenes.

lunes, 28 de abril de 2014

Coves del Toll

Viaje al pasado

¿Qué se puede hacer un domingo de primavera con los niños? Nosotros elegimos visitar unas cuevas, cerca de Moià, las Cuevas del Toll, un yacimiento arqueológico de la preshistoria. Y allá que fuimos.

Ficha:
Interior de una de las salas
Zona: Moià (a 35 minutos de Barcelona en coche).
Precio: Dos adultos y tres niños: 27 Euros.
Duración de la visita: 45 minutos
Zona de Pic nic: Sí

Salida del río
Una actividad para disfrutar en familia, un viaje al pasado y a la aventura de los yacimientos arqueológicos. Gran parte del mérito de las buenas sensaciones que hemos tenido ha sido del guía que nos ha contado la historia con ilusión y pasión, algo caro de ver en los tiempos que corren. Se trata de unas cuevas que empezaron a ser ocupadas por los nómadas 8.000 años ac. y que eran compartidas por osos, hienas y leones prehistóricos. ¿Quién se imagina que en los bosques cercanos a Barcelona había osos que, sobre sus cuartos traseros llegaban a medir cuatro metros de alto? (cuatro metros es casi como llegar a un primer piso... poca broma).
Años más tarde, ya en el período Neolítico, los humanos se establecieron allí como hombres sedentarios. Ya sabían cultivar la tierra y se adentraron un poco más en la cueva, para almacenar la comida en vasijas construidas a tal efecto, y también para enterrar a sus  muertos.
Agujero de salida del río por el que se descubrió la cueva
Sí, todos losabemos, pero me parece interesante poder rememorar y compartir estos conocimientos con los niños in situ. Recordar como 4.000 años ac. la esperanza de vida no pasaba de los 25 años y que los niños alcanzaban la madurez sobre los once y doce años, edad en la que procreaban y salían a cazar el alimento. (Se me han puesto los pelos de punta ya que mi hija mayor tiene ahora 12, y en esa época sería una adulta y yo estaría terminando mi segunda vida...).
Reproducción de las vasijas halladas
El paso del río subterráneo ha excavado la roca durante miles años y ha convertido el lugar en un enclave mágico, de paredes que "lloran", de ruidos inexplicables -los del río- que, en su día, pudieron ser confundidos por el hablar o el rugido de los dioses.

Recreación de un poblado del Neolítico en la entrada de la cueva
La cueva quedó enterrada durante miles de años debido a un desplome del techo y bajo el lodo arrastrado por la presión del río. Pero un día, la casualidad -como en tantas ocasiones- hizo que una persona del pueblo, allá para 1.950, tras una temporada de sequía descubriera una entrada y tuviera los arrestos de seguirla, hasta que dio con una sala en la que se acumulaban algunas vasijas bien conservadas. Y desde entonces, un mes al año, las excavaciones en nuestro pasado continúan en las Cuevas del Toll.
Merece la pena visitarlas y luego darse un paseo por los bosques de alrededor, visitar la reproducción del poblado neolítico imaginando la fauna que poblaba la zona hace 8.000 años.


domingo, 27 de abril de 2014

Aventuras a los Cuarenta

La crisis de los cuarenta

Llevo dándole vueltas a este asunto una temporada y se acerca un nuevo cumpleaños (aún falta un mes, pero cada día es un escalón menos). Echamos de menos qué, ¿la década de los veinte a los treinta? y ¿por qué? porque está en el recuerdo y, normalmente en el cajón de los buenos recuerdos.
Pero luego la inercia nos arrastra en su día a día y nos olvidamos de que para tener buenos recuerdos, hay que generarlos.

Pues eso es lo que me he propuesto.
Haciendo un breve resumen de lo que significa la vida de una persona la cosa quedaría así:

Edad Obligaciones Opciones
0-16 Obediencia a los padres Escasas
16-20 Estudiar Empiezan las opciones
20-30 El cuerpo aguanta la fiesta, el trabajo y el estudio, todo a la vez La libertad de elección se hace realidad en su mayor parte
30-40 Llegan los niños Si montas una familia, escasas
40-80 Educar a los niños Por definir

Por lo tanto...
Si nuestra época de gloria dorada dura apenas 15 años, se abre ante nosotros a los forty (según esta tabla resumen), 40 años de posibilidades en las que disfrutar y que no se nos quede nada por hacer. ¿El dinero para hacerlo es importante? ¿Lo era a los 20? Yo solo sé una cosa, "Si quieres, puedes".

No hace falta ser un gato para tener siete vidas
A veces me descubro pensando en aquello que me hubiera gustado hacer, y no hice. Desde hace poco, cuando me aborda uno de esos pensamientos, me pregunto. "¿Aún estoy a tiempo?" A menudo la respuesta es sí. Por ejemplo, me hubiera gustado hacer un Erasmus o haber vivido un año en el extranjero, cuando era estudiante. ¿Aún estoy a tiempo? Pues aunque la primera respuesta que nos viene a la cabeza es "No, porque ya no estás estudiando", si nos esforzamos un poco más, podemos modificar la negación por una respuesta positiva. Si quieres, puedes. ¿Qué cuesta? Lo mismo que a los 20, ahora las dificultades a vencer son otras, pero la puerta no está cerrada. Y como esto, otras mil cosas que me gustaría hacer y para lo que me doy cuenta, de que aún no es tarde; solo hay que modificar un poquito el contexto :-)

Y allá voy, a vivir mis aventuras a los cuarenta. ¿Quién se apunta?

domingo, 26 de mayo de 2013

Salvar vidas


He tenido la oportunidad de asistir a un curso de "conducción segura" en el circuito del Jarama y he vuelto impresionada, satisfecha y contenta. No somos conscientes de lo necesario que es aprender a reaccionar ante situaciones imprevistas y es eso lo que los monitores tratan de transmitir cada año en estos cursos.

Muchos conocemos la teoría de cómo actuar cuando el coche nos patina, como colocar las manos en el volante en curvas reviradas para no perder el control del vehículo o cuál es el tacto del pedal del freno cuando se aprieta a fondo y entra en funcionamiento el ABS. Pero si no lo has practicado nunca, si no has cogido un mínimo hábito, cuando te encuentres en una situación de riesgo seguramente no sabrás cómo actuar. Y lo peor -mejor, depende de cómo se mire-, es que las situaciones de riesgo no forman parte de nuestra rutina, por lo que no tenemos opción de habituarnos a una reacción correcta.


Los participantes se enfrentan a frenadas de emergencia, frenadas con esquiva, habilidad al volante y control del vehículo sobre superficies deslizantes. Todo ello en unas pistas especialmente diseñadas al efecto, donde con total seguridad, es más fácil experimentar esas situaciones y asimilar los conocimientos.

Altamente recomendable. No son muy caros (éste 250€) y desde mi punto de vista todos deberíamos hacer un curso de estos de manera periódica. Ojalá nunca nos tengamos que enfrentar a una situación límite conduciendo, pero probablemente, si lo hemos de hacer quizá el curso nos pueda evitar males mayores.

domingo, 5 de mayo de 2013

Empezar bien

4:30 am Suena el despertador
4:40 am Salgo de la ducha
4:50 am Mientras acabo de vestirme descargo el correo
4:55 am Termino de lavarme los dientes y bajo a la calle. El taxi que me llevará al aeropuerto me está esperando.

Hace treinta minutos que he abierto los ojos, pero sigo parcialmente dormida. Un hombre con americana me espera en un Mercedes. Me saluda, coge mi maleta y mientras espera que me siente y me até el cinturón, me observa por el retrovisor. No me molesta, pero se que me mira. Yo me hago la despistada. En cuanto suena el clic de mi cinturón selecciona una carpeta de su aparato de infoentretenimiento y empieza a sonar la música. Me mira por el retrovisor por última vez y se incorpora a la circulación -obviamente inexistente a esa hora-.

Conduce por la autopista a una velocidad ligeramente superior a la legal. Tras la ventanilla aún es de noche. Y yo tengo la extraña sensación de que este lunes al amanecer, encerrada en menos de dos metros cuadrados, comparto un momento íntimo con un extraño que me ha dedicado su música, perfecta para ese trayecto. Me vuelve a observar al cabo de un rato, para ver si me gusta lo que escucho. Yo, sin mirarle, esbozo una media sonrisa en señal de complicidad.

Al llegar al aeropuerto me hace un recibo y me desea buen viaje, todo como siempre. Sin embargo, este primer día de la semana ha sido diferente. Un desconocido me ha regalado música para que mi viaje sea más placentero. Son pequeños detalles que te hacen la vida más feliz. Gracias señor taxista.

miércoles, 10 de abril de 2013

Entre amigos


Llego de un viaje. Un viaje más. Un viaje que forma parte de mi trabajo y éste, se nutre en gran medida, de la curiosa faceta de las relaciones públicas. Una parte de mi sueldo lo recibo por sonreír, por ser amable, por dar conversación agradable... Dicho así suena a otra cosa, ¿no?  
Siempre con un objetivo, por supuesto, acabar vendiendo algo aunque sea a medio plazo. Son píldoras concentradas; 24 o 36 horas en las que das y también recibes lo mismo: sonrisas, gestos amables, agasajos, etc. Unos lo hacen mejor que otros, como en todas las profesiones... Es como ir con el piloto automático.
Pero, de repente, me doy cuenta de que la comida se ha acabado, estamos en los cafés (o en el poleo menta, en mi caso), los rayos de sol se cuelan por entre las nubes y a mis pies, bajo la pequeña colina croata se ven las barcas del diminuto pueblo de pescadores de Vinjerac. Y la sonrisa es franca, el gesto es amable de verdad y el tema es interesante. Se ha establecido una conexión con la que no contaba. Es algo fugaz, apenas un brote que no se sí madurará, pero podría ser que estuviera naciendo una amistad... A estas alturas :-)

viernes, 22 de marzo de 2013

Restaurante NO, de moda en Madrid

No, es el nombre de uno de los restaurantes más de moda de Madrid. Hace unos días tuve el placer de disfrutar de la mejor compañía y de la cena en este local. Ya la calle donde se ubica invita a entrar en cualquiera de los establecimientos atravesando las terrazas que dan a la calle y rezuma un apenas imperceptible olor a Chanel ;-) Pero el NO sorprende, en este Madrid que se equilibra perfectamente entre lo clásico, lo castizo y lo moderno, precisamente por su decoración, más cercana a lo que estamos habituados en mi tierra.

La comida que sirven es muy buena, a base de entrantes variados (croquetas, alcachofas con foie, mejillones, sushi, ibéricos, etc.) y unos segundos de carne o pescado. Quizá las raciones son tirando a escasitas y un señor de comer habitual se quedará con hambre a no ser que desembolse más. Nosotras, siempre cuidando lo que comemos, con una media de 60 euros podríamos llegar a estar saciadas, vino incluido.

Y cuando un local está de moda en Madrid no hay que olvidar reservar con antelación porque entre los VIPs y los que van a ver a los VIPs, la sala está siempre llena, a mediodía y por la noche.

Un buen habituallamiento disfrutado en buena compañía siempre deja el mejor sabor de boca. No os lo perdáis, merece la pena.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Un día perfecto

Lo he puesto en práctica. Sí, eso que dicen que para ser feliz has de hacer cada día algo que te apetezca. Pues hoy lo he hecho. He tenido un día de trabajo normal, bueno en general. Y luego me he dado el lujazo de darme un masaje facial en un sitio que me encanta: el gimnasio Iradier. No voy a extenderme en el tratamiento o en lo muchísimo que me ha gustado, sino en lo bien que me he sentido después.

Una hora y media más tarde he llegado a casa tranquila, relajada y con mucha paciencia. ¿Sabéis quién más se ha beneficiado de mi bienestar? Mis hijos. Nos es que hayan cenado sin rechistar, eso no va con ellos, o que se hayan ido a la cama a la primera, o a la segunda... No, ha sido a la quinta, como cada noche. Sin embargo no ha habido la tensión de otras noches. Y una vez en la cama, tranquilos, se han dormido muy rápido.

El día perfecto ha terminado recogiendo la cocina peeeeero, con otro lujo, Luis Miguel a todo trapo jajaja y yo cantando boleros. A veces también me olvido de lo que me gusta escuchar música. Hay que buscar el momento y, cualquier momento es bueno.

No es tan difícil que un día pase de normal a bueno. Aunque reconozco que lo del facial tampoco se puede hacer todos los días ;-)

domingo, 3 de marzo de 2013

Un alto en el camino


Ayer tuve "una experiencia religiosa", como decía el cantante. Llevo dos meses de locos, con apenas cinco minutos para respirar y con muy poco tiempo para dedicar a ocio personal. El sábado tocaba pasarse dos horas en un espectáculo de danza en el que una de mis hijas bailaba dos minutos. Y allí estábamos.

La música empezó a sonar y los más pequeños empezaron a bailar. Yo era inmune. Sólo pensaba en lo bien que estaría en ese momento en mi casa, descansando de una semana agotadora. En la tercera canción la magia empezó a arañar mi espeso caparazón de indiferencia. Los niños que estaban bailando al ritmo de una música popular no lo hacían mal y transmitían lo bien que se lo estaban pasando.

Una tras otra fueron pasando las actuaciones y la edad de los bailarines amateurs iba aumentando a la velocidad en la que crecía mi interés por el espectáculo.

Y al final, la magia de la música y de la danza hicieron su efecto. Me sorprendí emocionada, disfrutando del momento, pero con una ligera conmoción: siempre había querido ser artista, pero mi extrema timidez, además de la falta de las habilidades necesaria, me lo han impedido.

Y allí estaba, sentada en un teatro, envidiando a los bailarines, y tomando una decisión: estoy contenta y orgullosa de lo que he hecho hasta ahora con mi vida, pero ¡Dios! Me quedan aún muchas cosas por hacer. Es el momento de empezar a hacerlas.

Quizá lo primero sea apuntarme a esta escuela de danza para poder participar en el festival de verano :-)

jueves, 21 de febrero de 2013

Una experiencia muy útil

¿Y por qué no...?. ¿Cuántas veces hemos formulado esta frase y nos hemos planteado una idea nueva? ¿Y cuántas veces hemos desistido de ella, o ni siquiera la hemos tenido en cuenta un minuto después de pensarla, porque no hemos creído? ¿Porque no estábamos convencidos?

Acabo de leerme un libro cuya portadilla comienza así. No es un libro románico. Es un libro de empresa, lo cual queda muy claro en el párrafo siguiente que no he reproducido aquí. Sin embargo al acabarlo he pensado: "esto lo tengo que compartir en el blog" porque a través de su experiencia de vida, David González Castro, nos cuenta qué le ayudó a conseguir el éxito en lo que se propuso, en qué se equivocó y con qué se ha quedado de todo ello. En su caso fue una empresa, pero es aplicable a cualquier proyecto o momento de la vida.

Es una historia que relata que las cosas pueden cambiar cada día. Después de presentarse, el protagonista nos explica su paso por los Boinas Verdes y cómo esa experiencia le enseñó y le marcó un código de actuación muy claro "se valora muy poco lo que se tiene, hasta que se pierde (refiriéndose a la comida)" de la que se deriva una frase que yo he oído a menudo en mis siete últimos años: "cuando no se tiene nada, no hay miedo a perder nada", en relación al nacimiento de las iniciativas de negocio en Internet frente a los grandes, estancados, sobredimensionados y lentos medios de papel.

Emprendedor es una etiqueta que está de moda, que se asocia al mundo de la empresa y que lleva inherente la pasión, la lucha y el desvelo por un proyecto. Pero para mí, emprender es ser capaz de tener sueños, creer en ellos y llevarlos a cabo. Y los sueños abarcan muchos más campos que el de la empresa.
Además, ¿qué arranca más pasión, que un sueño y se vuelve más erótico, que el éxito?

Rápida y enriquecedora lectura: La Convicción en digital o en papel

domingo, 6 de enero de 2013

Sin presiones...

Se hace camino al andar


Llevaba una semana mentalizándome. Quería ser como ellos. Cada vez que los veía pasar por mi lado, envidiaba su cara de felicidad. Así que me lo puse como meta para 2013. Salir a correr.
Los antecedentes son sencillos: Odio correr. Me canso. Sin embargo, envidio a los que lo hacen; es que se les ve tan ligeros...

El día 31 de diciembre dije a mi familia que saldría a correr. Pero no lo hice.

El día 1 de enero, llegué hasta ponerme la ropa adecuada para salir, pero luego...oye, entre una cosa y otra, no conseguí salir. Y en invierno, ya sabéis. Oscurece muy pronto.

El 5 de enero se me presentó otra oportunidad y esta vez no debía desaprovecharla. "Motivación y metas cortas" pensé, "como cuando dejé de fumar."  Soy una mujer tecnológica -bueno, algo tecnológica-. Así que me bajé una aplicación al móvil para saber tiempo, recorrido, medias y calorías. Volví a vestirme con la ropa de correr y cogí unos auriculares para escuchar la radio. Arranqué la aplicación y empecé a correr.

Vale, correr, correr, no corrí mucho, pero me marqué una meta: la aplicación me dijo que en 35 minutos había recorrido 4,7 kilómetros. Ahora ya tengo una meta alcanzable. Superarme. Y además paré para hacer fotos y enseñarnos por donde había corrido.

Lo mejor: la sensación de disfrutar de la naturaleza bajo el sol de invierno y lo bien que me he sentido al llegar. Y oye, sin presiones...

Escenarios de la novela de Marga N. Rotger Así, sin avisar

sábado, 29 de diciembre de 2012

Mi primera bodega

Entre viñas toledanas


Lo que más me gusta de tener un blog que alimentar es que me obliga a mirar los detalles. Hay veces -muchas, casi todas- que pasamos por la vida como si estuviéramos corriendo sobre una cinta del gimnasio: vista al frente, en un punto en concreto, nuestro objetivo, y movimiento rápido de piernas. Sobre todo en esta vida profesional que llevo yo en la que a menudo nos llevan de un sitio para otro y nos ofrecen la oportunidad de hacer mil cosas; sin embargo, nos pasamos el rato mirando el reloj porque "vamos con el tiempo justo".

El blog me ayuda a fijarme, a detenerme y a disfrutarlo para poder contároslo. Si a mí no me gusta la experiencia, ¿cómo os va a gustar a vosotros?

Hace unos días, en una apretadísima agenda tuvimos el gusto de disfrutar de la visita a las Bodegas Constanza, en Toledo. Vimos los viñedos, visitamos las instalaciones e hicimos un maridaje de vinos y chocolate.


Es una bodega muy moderna, con apenas 13 años, pero con mucho carisma. Desde fuera se ven tres edificios unidos de distintos materiales, fiel reflejo de lo que está sucediendo dentro de ellos: El de madera, alberga las barricas, el de metal, las cubas de acero inoxidable y, el de cristal, la planta embotelladora.

Dentro y pese a ser prácticamente todo cristal han diseñado el espacio de manera muy acogedora. Allí nos dieron de comer un menú de caza, actividad anfitriona de la provincia en la que nos encontrábamos. De postre, un maridaje de cuatro caldos: un tinto, dos dulces y un brandy, con tres tipos de chocolate y, al atardecer, subimos a ver las doscientas hectáreas de la finca, desde la azotea.

El vino, la tierra y la caza, enmedio de un paisaje rodeado de cepas en invierno, mientras el sol había caído ya tras las montañas. Un reencuentro con la esencia.

Ha sido mi primera bodega, pero no será la última.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Cómo poner la mesa en Navidad

Hay cosas que se me dan bien y otras que no. Para una mujer, ser consciente de que no sabe combinar ni colores ni texturas es ligeramente traumático. Por lo menos para mí lo es; lo fue... Ya lo tengo asumido. Lo peor es que tan asumido lo tenía que hasta había tirado la toalla. Llamadme perfeccionista, pero cuando sé que algo no se me da bien, le ponga el empeño que le ponga, suelo tirar la toalla. ¡Pues es un error! Y eso lo descubrí el otro día al participar -por sorpresa-, en un taller de decoración de mesas de Navidad impartido por dos encantadoras y estilosas mujeres de Los Peñotes, de Madrid.

Pusieron a nuestra disposición todo tipo de "cosas" necesarias para preparar una mesa para dos y nos propusieron tres estilos. Éramos dos grupos y uno se decidió por una "Navidad urbana" y nosotras  una "Navidad campestre". Casi me da un acceso de pánico al enfrentarme a la decoración, pero entre risas superamos la prueba y conseguimos montar la mesa.

Os dejo unos consejos que nos dieron que creo son esclarecedores:
1.- Primero se pone el textil (mantel o camino), después el arreglo floral y por último la vajilla. Obviamente yo lo hacía al revés.
2.- A la hora de combinar colores no sobrepasar el número tres :-)
3.- Los arreglos florales nos ayudan a suavizar, a matizar las estridencias, (sobre todo si son verdes) pero han de estar dispuestos de manera que no tapen la visión entre unos comensales y otros (ya, eso es de cajón...)

Merece la pena apuntarse a estas actividades. Se pasa un rato agradable y divertido y además aprendes un par de trucos. Puede ser una experiencia divertida para pasar entre amigas, o conocer amigas nuevas.
Foto 1: Decoración Navideña Urbana
Foto 2: Decoración Navideña Campestre
Foto 3: Decoración Navideña Tradicional
 

¡Buenas fiestas!

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Mundos mágicos, enfrente de ti


"Me aburro". Una sentencia que cuando la oigo o la leo me hace venir a la cabeza una tarde de domingo, en casa, tirada delante del sofá y viendo pasar antes mis ojos un montón de imágenes vomitadas desde el televisor. Y, al final, cuando llega la hora de la cena, la convicción de haber perdido un tiempo precioso.

Con esa sensación de hastío es cuando empezamos a imaginar que nos gustaría estar aquí, o allá; viviendo otras vidas, haciendo otras cosas... Os propongo una solución para esos momentos de aburrimiento. Id al parque. Aunque haga frío, o calor, o el tiempo no acompañe. Si tenéis un gran parque cerca, pasear por él será como disfrutar de un mundo mágico. Los parques tienen vida propia y si te mimetizas con ellos, te pueden ayudar a limpiar el alma.

El secreto es mirar, observar. Y fijarse en los pequeños detalles (como no). En el parque conviven un montón de historias que son fáciles de percibir. Mucho mejor que una tarde que se escurre entre los dedos y que deja una angustia de pérdida en el alma. Os invito a probarlo: Id al parque a ver e imaginar historias.

Ya me contaréis.


domingo, 2 de diciembre de 2012

Los beneficios de una fiesta pijama

Si de niñas nos gustaban las fiestas pijama, ¿por qué las hemos dejado en el recuerdo?
Señoras, recuperémoslas. Y no me refiero a salir de marcha a tomar unas copas. Eso también, claro, pero donde esté una noche tomando una copita delante de la chimenea o una mañana  "siguiente" desayunando juntas (desde las 11:00 hasta las 14:00, vaya desayuno), que se aparte cualquier noche discotequera.

Siete mujeres, diferentes contextos, diferentes sectores, mil temas. Todas periodistas. Imagináoslo...

Escuchar, hablar, compartir, quitarnos la palabra de la boca. Descubrir, aprender, encontrar... Ha sido impresionante. Nos lo hemos pasado bomba y nos hemos quedado con ganas de repetir. Y probablemente esa sensación es la que ha puesto la guinda al encuentro. 

Aconsejo que busquéis una oportunidad para hacerlo también vosotras. Y la excusa de no tener tiempo, no vale. Los beneficios de un fin de semana así son mejores que un mes de terapia con el mejor psicólogo de tu ciudad. Una vez oí que las mujeres españolas cada vez acudimos más a profesionales para que nos ayuden con nuestros problemas de coco y que esto era porque al incorporaremos al mundo laboral habíamos dejado de dedicar tiempo a nuestras amigas; a contarnos nuestras cosas, a reír, a opinar y a consolarnos cuando hace falta. Y creo que es cierto. 

Tenemos algo, las mujeres, que los hombres no tienen, pero que desgraciadamente, a medida que nos hacemos mayores vamos olvidando y eso nos hace perder nuestra fuerza y nuestra perspectiva: las fiestas pijama. Recuperémoslas a cualquier edad. La unión hace la fuerza.

Al calor de una chimenea


Un desayuno compartido variado y abundante para que dure toda la mañana ;-)


La vuelta a casa, el sábado por la tarde, con los Evoques