No voy a mentir. Lo que he visto, en general, no me ha gustado. Y ese ha sido mi error. Decepcionada y pensando que "ya lo había visto todo", prioricé unas cosas frente a otras. Y perdí la oportunidad de ver.
La zona en la que hemos estado, a nivel urbanístico está deteriorada. Las casas son en general viejas, muchas sin pintar, muchas con desconchones o incluso con los ladrillos al aire.
La primera parte de la naturaleza era seca, yerma, marrón y piedra.
Pero debería haber reconocido que esa puesta de sol lo cambiaría todo. Que ese final del día iba a significar una evolución de paisaje. Pero no lo supe ver.
También me lo indicó la ciudad de Zadar, bastante animada, para ser un martes por la noche y, aunque también de edificios antiguos, la modernidad empieza a abrirse paso en ella, por ejemplo con el órgano marino.
No, insisto. No supe ver pero, bien pensado, no haber visto me sirve de excusa para volver.
(Fotos: Alrededores de Zadar, Puesta de sol en la ciudad, cerca del órgano marino, vista de Vinjerac, Muelle de Vinjerac, Parque Nacional de los lagos de Plitvice -que me perdí-, y vista aérea de la zona y sus islas.)
Me gusta opinar, oír opiniones, compartir opiniones, debatir sobre opiniones. Son los pequeños detalles los que hacen que las cosas sean diferentes para unos y para otros. La vida está llena de pequeños detalles que nos hacen felices. En los viajes, en los libros, en el trabajo, en momentos de la vida en general. Esos detalles perfilan la opinión de cada uno, a menudo, muy personal ¿Por qué no compartirlas?
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domingo, 14 de abril de 2013
miércoles, 10 de abril de 2013
Entre amigos
Llego de un viaje. Un viaje más. Un viaje que forma parte de mi trabajo y éste, se nutre en gran medida, de la curiosa faceta de las relaciones públicas. Una parte de mi sueldo lo recibo por sonreír, por ser amable, por dar conversación agradable... Dicho así suena a otra cosa, ¿no?
Siempre con un objetivo, por supuesto, acabar vendiendo algo aunque sea a medio plazo. Son píldoras concentradas; 24 o 36 horas en las que das y también recibes lo mismo: sonrisas, gestos amables, agasajos, etc. Unos lo hacen mejor que otros, como en todas las profesiones... Es como ir con el piloto automático.
Pero, de repente, me doy cuenta de que la comida se ha acabado, estamos en los cafés (o en el poleo menta, en mi caso), los rayos de sol se cuelan por entre las nubes y a mis pies, bajo la pequeña colina croata se ven las barcas del diminuto pueblo de pescadores de Vinjerac. Y la sonrisa es franca, el gesto es amable de verdad y el tema es interesante. Se ha establecido una conexión con la que no contaba. Es algo fugaz, apenas un brote que no se sí madurará, pero podría ser que estuviera naciendo una amistad... A estas alturas :-)
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